jueves, 2 de mayo de 2013

...EL HIJO PRÓDIGO...



…EL HIJO PRÓDIGO…

"...La siguiente cita es interesante en vista del tema de los recientes comentarios.

La damos a continuación:

"Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu". (Isaías, LVII, 15).

Sea cual fuere su significado, sugiere que un hombre que está lleno de orgullo, que nunca cuestiona su propia importancia, no será capaz de ascender en la Escala de Ser a un nivel más elevado de desarrollo.

Probablemente el autor de la cita esta en un nivel más alto porque dice que "habita en la altura y la santidad".

Para ascender a ese nivel, una persona debe ser aparentemente humilde y quebrantada o contrita.

Sabemos que en este mundo hay vidas ascendentes y descendentes, y no cabe dudar que también las haya en el otro mundo.

Pero sabemos específicamente que en el Trabajo el ascenso significa algo definido.

Quiero decir que sabemos que en una octava ascendente —Do, Re, Mi— se va de lo que es más burdo a lo más fino, y que siempre se empieza con el Do pasivo.

Ahora bien, ¿imaginan al orgullo como algo pasivo?

¿Dirían que es humilde y contrito?

Obviamente, el orgullo y toda su descendencia —auto simpatía, vanidad, poder, egotismo y todo lo demás, nada tienen de contrito y de humilde.

Un hombre no ascenderá con su ayuda a un nuevo ser.

Pues bien, el Do pasivo significa que cualquiera sea aquello a que se refiere, es algo sobre lo cual puede actuar lo que este más alto en la escala.

Cede ante lo que está más alto que él mismo.

Por otra parte, el Do activo significa que sea lo que fuere, actúa sobre alguna otra cosa, y nada actúa sobre él.

Consideremos el alimento 768 que es tomado por el cuerpo.

Sobre el actúan los jugos digestivos.

Es decir, es pasivo, porque se somete a las acciones que rompen el alimento en materias más finas y, por lo tanto, más inteligentes y más útiles que pasan a la sangre, mientras que todo lo que es inútil es desechado.

Esto es lo que el Trabajo ha de hacernos psicológicamente, si solo lo permitiéramos.

Pero el orgullo hará lo imposible para impedir que esto suceda.

En el caso de la Octava-Alimento, el primer paso es la transformación del Do pasivo 768 —que es el alimento ordinario— en materias más altas clasificadas con el numero 384; y así en adelante, etapa tras etapa, hasta la materia 12.

Si 768 entro como un Do activo, solo puede descender en la escala de materias, volviéndose cada vez más denso y, por lo tanto, mas estúpido y menos útil.

Así ocurre psicológicamente con quienquiera cuyo orgullo no regenerado, no enfrentado y no combatido, es dominante, porque esto obstaculiza el camino hacia la octava ascendente.

El orgullo no es pasivo y no permite que se actúe sobre él.

Ahora bien, ya que la Esencia desciende de un "plano superior" y por último se encierra en un cuerpo de sangre y carne, en el Hombre la octava ascendente debe existir en relación con este descenso.

Aquí se sostiene la idea que la Esencia, por haber descendido, debe ser capaz de re-ascender —esto es, de desandar el camino de su descenso—.

Si la Esencia re-asciende y el centro de gravedad de la conciencia de un hombre y de su ser estuviesen verdaderamente en la Esencia en lugar de estar en la Personalidad, luego el re-ascenso de la Esencia seria asimismo el ascenso del hombre al nivel de su origen.

Sería el viaje de retomo.

Esa idea del "viaje de retorno" se menciona en varios lugares en la antigua literatura esotérica, como en el Himno de la Vestidura de Gloria en los escritos gnósticos, y hay obviamente una referencia en la parábola del Hijo Prodigo en los Evangelios (Lucas, XV 11-32).

El Hijo Prodigo, que con toda probabilidad era un hombre que había satisfecho todos los deseos de su orgullo y encontró que todo sabia a nada y nada era real —tal vez haya sido un multimillonario— es descrito como alguien que "vuelve en sí".

Se dio cuenta de una manera u otra que no seguía un buen rumbo y que había llegado al fin de las cosas.

Todo carecía de sentido, como suele ocurrir cuando el único objeto de la vida es la satisfacción del orgullo y sus ambiciones.

Por eso dice, luego de haber vuelto en sí:

"Me levantare e iré a mi padre, y le diré:

Padre, erre el blanco."

Así se levanto y se llego a su padre.

No quiere decir su padre terrenal.

Su padre se regocija y dice:

"Hagamos fiesta, porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado."

Habrán de ver la significación de estas palabras, muerto y perdido.

Cuando un hombre vuelve sobre sus pasos y, dejando a la Personalidad tras él, empieza a moverse en dirección a la Esencia, deja de estar muerto o perdido.

Buscando el desarrollo de la Esencia por medio del hombre interno, y alejándose de las falsedades e insinceridades y profesiones hueras del hombre externo, empieza a estar vivo en lugar de estar muerto — interiormente, en espíritu—.

Ya se da cuenta de lo que tiene que hacer, de lo que en él es espurio, de lo que tiene que observar y lograr que se vuelva cada vez más consciente y de aquello sobre lo cual debe trabajar, y de aquello de lo cual debe despojarse y dejarlo tras sí.

Ya no está más perdido, andando a la deriva y sin meta alguna a través de los años.

Ahora tiene un rumbo. Ha partido para un verdadero viaje.

Es un viaje muy largo, pero no tardará en sentir que recibe ayuda.

Por eso en la parábola se dice:

"Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le beso."

La frase "cuando aún estaba lejos" indica que el viaje desde la Personalidad a la Esencia es muy largo.

La misericordia y el ser bien recibido señalan la ayuda.

Ocurre como si el Trabajo estuviese hablando, y diciendo que cuando un hombre vuelve verdaderamente en sí —esto es, cuando se recuerda a sí mismo y se reconoce— sabe que no es la persona que siempre pretendió ser, o aquella que ha tomado por sí mismo, y que ha seguido un rumbo equivocado y trata de mantenerse en el.

Es curioso que esa parábola es llamada la del Hijo Prodigo. .

¿De qué era prodigo?

Algunas personas dicen seriamente que se refiere al dinero.

Lo toman sensual, literalmente, e imaginan que fue usada por padres avaros que se alimentaban de algarrobas.

Habrán notado que la palabra "Prodigo" no aparece en la parábola.

Es en realidad una parábola acerca de un hombre que, por más que haya tenido éxito, descubre que la vida no le dio lo que esperaba y, al darse cuenta que debe tener otro origen que la vida, lo cual no tiene sentido tomado por sí mismo, y debe hacer otra cosa además de vivir, emprende el camino para librarse de toda la falsedad que la vida y sus modalidades han depositado en él, y despojarse de todas las actitudes que su vanidad y sus ilusiones sobre si mismo han forjado en él.

Es en realidad una parábola acerca del retorno al origen de uno mismo —a algo que esta más allá y es diferente—.

El hombre ha descubierto su verdadero origen. Ha descubierto la Esencia..."

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