miércoles, 15 de agosto de 2012

LAS TRES OCTAVAS DEL ALIMENTO Y SU DESARROLLO. (I)



LAS TRES OCTAVAS DEL ALIMENTO Y SU DESARROLLO. (I)


Quisiera hoy presentar para su estudio y uso práctico el conocimiento del Cuarto Camino necesario para la práctica del Recuerdo de Sí (PRIMER CHOQUE CONSCIENTE) y también para EL SEGUNDO CHOQUE CONSCIENTE.

Es necesario decir que el estudio sólo tiene utilidad si vamos a ponerlo en práctica.

Sin estos dos Choques Conscientes (El primero y el segundo), no es posible el desarrollo espiritual del Hombre y, por tanto, no irá más allá de lo que su máquina física puede realizar por sí misma mecánicamente sin practicar ningún tipo de desarrollo especial consciente.

En la Enseñanza del Cuarto Camino, dentro la escala de las DIFERENTES CLASES DE MATERIA en que se estructura el Cosmos, en relación con el hombre y el cuerpo humano, CADA NIVEL representa CIERTA DENSIDAD DE MATERIA Y CIERTA PROPORCIÓN DE VIBRACIONES.

Es necesario aclarar aquí que el Cosmos es tomado en su totalidad, es decir, no sólo en la parte material (Universo de la ciencia) SINO EN TODOS LOS PLANOS EN QUE EXISTE según la Sabiduría Arcana.

En el nivel más alto (representado por la nota Do) LA MATERIA POSEE LA MÁS PEQUEÑA DENSIDAD Y LA MÁS RÁPIDA PROPORCIÓN DE VIBRACIONES.

Las vibraciones se vuelven cada vez más lentas al descender dentro de la escala, y al final llegan a un nivel mínimo, mientras la densidad de la materia aumenta correspondientemente y llega a su máximo en lo que la ciencia conoce propiamente como materia.

Cada una de estas MATERIAS,  “representa una extensión muy vasta“, es decir, constituye por sí misma lo que se conoce en la Teosofía o dentro de cualquier religión por un plano o mundo.

“[...]debemos estudiar al hombre como una fábrica química y ver el papel que estas materias representan en el cuerpo humano.

Algunos de estos hidrógenos podemos estudiarlos física o químicamente, mientras la presencia de otros podemos determinarla sólo psicológicamente.”, afirma Ouspensky.

Se refiere a que CADA UNO DE ESTOS TIPOS DE MATERIA más o menos densa y con mayor o menor nivel de vibración PUEDEN ENTRAR EN NUESTRO CUERPO Y CONSTITUIR UNA CLASE DE ALIMENTO (químico, psíquico o espiritual) para nosotros.  “De manera que esta tabla de hidrógenos nos da la posibilidad de estudiar las manifestaciones físicas y psicológicas como manifestaciones del mismo orden, pero de diferentes grados de la materialidad.”.

“Las personas preguntan a menudo de dónde proviene la energía del hombre. Desde este punto de vista, el hombre puede considerarse como UNA FÁBRICA QUÍMICA que recibe materia prima de afuera y la transforma en otros materiales de calidad más fina.”

Es decir, siendo tan importante para el despertar el tener acceso a energías de alta vibración que alimentan el alma y el espíritu, los aspirantes se interesan con frecuencia por el modo de obtener estas energías.

“Las tres clases de material que el hombre obtiene de afuera son: el alimento que come, el aire que inhala y las impresiones que recibe. El alimento es siempre H768, el aire es siempre H192. Pero las impresiones pueden ser muy variadas. Para comenzar el estudio, a fin de entender el principio, tomamos como norma de las impresiones H48. H48 representa tan sólo las incoloras impresiones corrientes, sin carácter alguno. Si veo este pedazo de papel, esta es la impresión 48, nada más. Pero en realidad, las impresiones pueden ser de calidad muy buena o muy mala[...].”

La “H” corresponde al nombre genérico de “Hidrógenos” con que esta Enseñanza denomina a todo tipo de materia o energía desde las más densas o “materiales” hasta las más sutiles o “espirituales”. Vemos que, de entrada se asigna un número a cada uno de los tres alimentos básicos que, en principio, entran en el Hombre considerado como fábrica química. A estos Hidrógenos se les asigna el número 768  (alimento denso), 192 (aire) y 48 (impresiones corrientes).

“A partir de estas tres clases de material, la máquina produce todas las materias necesarias para el trabajo de los centros. En el estado corriente, la máquina humana trabaja bastante bien para mantener su propia vida, pero como fábrica química es insatisfactoria, porque consume todo lo que produce; NO PUEDE EXPORTAR NI ALMACENAR NADA. Empero, el desarrollo del hombre depende del almacenaje de las materias superiores producidas por su máquina. De modo que debemos pensar sobre los modos de aumentar la producción. Pero, antes que podamos pensar sobre el aumento de la producción, deberemos estudiar la fábrica desde el punto de vista del desperdicio, pues en las máquinas hay muchas partes que pierden y si no detenemos estás pérdidas, el aumento de la producción sólo acrecentará las pérdidas. [...]“

Ouspensky pone el acento en que, normalmente, si no se pone en práctica el Trabajo, la fábrica humana se carga de energía durante el sueño y con los alimentos, pero que, durante el día vuelve a gastarlos en su totalidad con lo cual no queda energía para almacenar y proceder al despertar y a la vida superior consciente. Para esto debemos realizar dos cosas, la primera, detener las pérdidas de la máquina (resentimientos, emociones negativas, identificaciones, etc.) y, la segunda, producir en nosotros los dos Choques Conscientes.

Si producimos los Choques Conscientes sin detener antes las pérdidas de energía de la máquina no conseguiremos nada, pues, cuanta más energía produzcamos, más perderemos por los “agujeros” de nuestro comportamiento mecánico, no consciente, acumulado a lo largo de años de comportamiento erróneo y negativo.

“Les mostraré tres etapas o tres estados de esta fábrica química: primero, cómo trabaja en el hombre corriente no 1, no 2 y no 3, luego cómo trabaja con una clase definida de esfuerzo, y finalmente, cómo trabaja con una segunda clase definida de esfuerzo. Tomamos a la máquina humana como una fábrica de tres pisos. Los tres pisos representan la cabeza, la parte media del cuerpo y la parte inferior del cuerpo con la espina dorsal”.

Ouspensky delimita tres formas de trabajar la máquina. Estas formas van desde mayor mecanicidad a una menor mecanicidad, o, lo que es lo mismo, desde un modo más burdo y no-consciente de vivir hasta un modo más consciente, eficiente y feliz de hacerlo, dentro de un mayor desarrollo consciente y espiritual.

(Fragmentos extraídos del Capítulo IX de la obra  El Cuarto Camino. P. D. Ouspensky; editorial Kier, año 2000).

Ouspensky

No hay comentarios:

Publicar un comentario