sábado, 2 de junio de 2012

“EL AMOR DE SÍ”

LA AUTO-SIMPATÍA O "AMOR DE SÍ"

“EL AMOR DE SÍ”

¿Qué es el “amor de sí”?

Tratemos de encontrar ejemplos, aproximaciones y definiciones.

Cabe decir que sus disfraces son infinitos.

Es un lobo que se viste de oveja.

En  sí mismo resiente la injuria.

Aborrece que se burlen de él.

No es capaz de reírse de sí mismo.

Le gustaría que cada suceso reflejase el merecimiento de sí y que todos lo admirasen, y en lo posible que se inclinaran ante él.

En este último caso se disfraza con la vestidura de la más extremada modestia y es muy “humilde”.

Pero si lo pica algo que ha oído por casualidad, replica con una voz como la de una avispa en un jarro de miel.

En el fondo es duro como pedernal, salvo para quienes ensalzan su mérito.

Para aquellos que lo hacen suele disfrazarse de bondad, que se convierte en un rostro duro si se lo critica o se comete un error.

Cabe tener la seguridad de que haga lo que hiciere el egoísmo siempre tiene en vista su propio interés- por más que diga que eso no es así-.

Edificios públicos, dones muníficos, bibliotecas dadas libremente, benefician a los otros, pero encarecen la reputación del donante, que es su verdadero objeto.

Lo que parece ser el motivo, y lo que es en realidad, son dos cosas distintas – exactamente como cuando ocurre con cada uno de nosotros -.

Es preciso saber que todo ello está en nosotros mismos.

P.- ¿Todas las Emociones Negativas resultan del “amor de sí”?

Acaso hay algo que sea más inquieto en el fondo, más fácilmente provocado, que con más violencia se enfurezca que el amor de sí; y lo es a menudo cuando no es ensalzado según su propia vanidad, o cuando nada sucede, según su placer y deseo.

Pues bien, no hay persona que pueda ver directamente su egoísmo. Sólo es posible ver los resultados.

El resentimiento, la inquietud, el ser fácilmente provocado o el enfurecerse violentamente, son resultados que por casualidad a veces se observan.

Se prefiere ignorarlo; o más bien, el egoísmo no le permite.

Todas las emociones negativas resultan del “amor de sí”, herido o insatisfecho.

Todas sabemos que las emociones negativas nos llevan a la violencia – al hombre prehistórico, a la mujer prehistórica-.

Lo que deseamos está del otro lado.

Ahora bien, toda transformación del “amor de sí” significa liberarse de la violencia y así se forma una nueva voluntad que no es “la voluntad de sí”.

La voluntad surge de lo que amamos.

“El amor de sí”, y “la voluntad de sí” son mellizos.

Describí en un comentario anterior a un hombre dotado de una nueva voluntad a quien conocí más allá del abismo lleno de huesos prehistóricos, más allá de la violencia.

No mostraba resentimiento alguno.

Su “amor de sí” debía haber sido transformado – quizá en amor a Dios, amor propio en amor Dei – o amor al prójimo.

Pero se puede tener el último sin tener el primero, pues así sucede.


P.- ¿Cuál puede ser una manera de atacar el “amor de sí”?

Una manera de atacar el “amor de sí” es con la auto observación.

Se puede reparar en una o dos estúpidas invenciones del “amor de sí” acerca de uno mismo.

Son llevadas gradualmente a la luz de la conciencia.

La observación de sí deja penetrar la luz.

La luz ilumina la ridiculez.

Uno se ríe de sí mismo y así hiere el egoísmo.

Es dar un gran paso hacia adelante por ser capaz de reírse sinceramente del propio “amor de sí”.

Lo que es consciente – esto es, la luz – se encuentra con lo que operaba inconscientemente, en  las tinieblas.

Lo blanco y lo negro se encuentran, aunque sea pro breve instante.

Pero cada vez que esto ocurre, el “amor de sí” se ve disminuido, y la conciencia se acrecienta a sus expensas.

Es maravilloso tener una vislumbre del propio egoísmo y ser capaz de reír.

Se pierde cada vez más el antiguo sentimiento, altamente explosivo y demasiado sensitivo del “yo”.

Esto quiere decir que se logra un mayor equilibrio.

Significa mayor suavidad.

Se puede observar durante un largo período un claro aspecto del “amor de sí” y lograr así UNA FOTOGRAFIA DE TAMAÑO NATURAL en nuestro cuerpo-tiempo.

El “amor de sí” no transformado, impide cambio alguno en el nivel de ser.

P.-¿Cuás es la sede del “amor de sí”?

La sede del “amor de sí” es la parte externa del centro emocional.

P.-¿El “amor de sí” nos separa de la parte media e interior del centro emocional?

Si, por eso es tan necesario referirse a menudo al “amor de sí”, mientras ese “amor” siga dominándonos completamente y nos separe de la parte media e interior del centro emocional que el trabajo trata de despertar.

Cuando el trabajo dice que su objeto es el de despertar eventualmente al centro emocional, esto es lo que en realidad quiere decir.

Cuando la emoción del “amor de sí” domina a una persona, el centro emocional está dormido. No puede despertar.

Lo que ha de comprenderse y volverse a comprender es que la parte externa de una persona está dominada por el “amor de sí”

El sitio psicológico de este “amor de sí” está ubicado en la división externa del centro emocional.

Mientras esa persona siga dominada y por lo tanto guiada por el “amor de sí”, ninguna otra cosa puede guiarla.

Este es el primer punto.

El segundo es que mientras alguien está dominado por su “amor de sí”, en dicha persona no hay posibilidad alguna de desarrollo de las divisiones interiores del centro emocional.

No solo se debe a que el “amor de sí” no puede conectar a una persona con el lado interno de sí misma. Es más que esto.

El “amor de sí” en realidad desune la parte externa de una persona de la interna – esto es, la separa del lado que el trabajo intenta despertar y desarrollar.

El trabajo no trata de desarrollar el “amor de sí”.

Por el contrario, trata de disminuirlo.

Intenta extraer la energía de nuestro “amor de sí”, para que así esta energía liberada pueda seguir otra dirección.

La acción del trabajo en una persona no finca en hacerla más orgullosa y engreída, ni tampoco más egoísta o centrada en sí o negativa.

Fue concebido para producir un efecto opuesto, a condición de que ésta lo haga.

Maurice Nicoll

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