domingo, 3 de junio de 2012

LA OBSERVACION DE SI – PARTE IV -


LA OBSERVACION DE SI – PARTE IV -

El Objeto de la Observación de si, tal como lo enseña el Trabajo, es el dejar penetrar un Rayo de Luz en nuestras tinieblas interiores.

La disciplina de la observación de si llena una vida entera, porque no nos conocemos aunque imaginemos conocernos, y porque lo que imaginamos conocer es muchas veces equivocado.

Ese estado es nuestra oscuridad interior, dentro de la cual debe penetrar un Rayo de Luz.

¿Qué es ese Rayo de Luz?

Es la Conciencia.

En suma, debemos ser más conscientes de nosotros mismos.

Las cosas de las cuales no somos conscientes permanecen en la oscuridad.

Pertenecen a nuestro lado oscuro.

Como lo han oído, el Trabajo divide al Hombre en Humanidad Consciente y Humanidad Mecánica.

Nosotros, por pertenecer a la Humanidad Mecánica, necesitamos luchar por llegar a ser más conscientes y lo empezamos siendo más conscientes de nosotros mismos para con nosotros mismos — esto es, dejando penetrar el Rayo de Luz en las tinieblas interiores mediante el método de una observación de si imparcial, impersonal, la que establece al "Yo" Observante en nosotros mismos y hace que seamos lentamente objetivos para con nosotros mismos.

Esto cambia nuestro sentimiento de "Yo".

El "Yo" Observante reúne eventualmente a su alrededor a todos aquellos "Yoes" que desean despertar y cuando es alcanzado el estado de reordenamiento interior de los diferentes "Yoes" se establece un "Yo" Real temporario y sustituto del verdadero al cual se le da el nombre de “Mayordomo Delegado”.

Cuanto más se estudia, se reflexiona y se pondera y practica las enseñanzas del Trabajo, y se ve, por medio de la percepción interior, la verdad que contienen, más fuerte llegara a ser el "Mayordomo Delegado".

Eventualmente, atrae en destellos al "Mayordomo" desde lo alto —esto es, desde un nivel superior al que esta— y tras el "Mayordomo" esta el "Yo" Real.

Ahora bien, el "Yo" Real no puede aparecer si un hombre esta en un estado de Oscuridad Interior.

Si lo hiciera, dicho hombre enloquecería. Empero el Hombre fue creado para alcanzar el "Yo" Real en sí mismo y no para enloquecer.

Todo lo que acabamos de decir expone desde cierto ángulo el significado interior del Trabajo.

Hay que tener siempre presente que, con nuestra mente limitada, el Trabajo en su conjunto solo puede ser expuesto ora desde un ángulo, ora desde otro.

Reparen, por ejemplo, que no me refiero al nivel de Conciencia llamado el Nivel de Recuerdo de Si, ni tampoco a ese nivel superior, cuyo logro nos otorga la Conciencia Objetiva, con la cual está en conexión el "Yo" Real.

Solo nos referimos a la necesidad de llegar a ser cada vez más conscientes para nosotros mismos.

Tal como somos, estamos identificados con nosotros mismos— esto es, no consciente de nosotros mismos—.

En el sentido de Trabajo, estar identificado significa no estar Consciente.

Y hemos hablado recientemente que ciertas fuerzas planetarias están interesadas en mantener al Hombre dormido y en usarlo, impulsándolo a identificarse, tanto con la idea que se forja —esto es, con su Falsa Personalidad— como con todo evento típico, de los cuales solo cierto número se repiten y vuelven a repetirse hasta que el hombre despierte a este simple hecho y busque no identificarse más con todos ellos.

Solo la adquisición de la Conciencia —esto es, la "luz"— puede separamos de la oscuridad de estar siempre identificados.

Si un hombre llega a ser consciente de su cojera porque sus zapatos calzan mal, no gruñirá ni suspirara ni seguirá identificándose con su inútil sufrimiento.

Observara su manera de caminar y llegara a ser consciente de ella y se hará mejores zapatos.

Mas para que esto suceda es preciso comprar cuero a los mercaderes que lo venden y esto no es fácil.

La Humanidad Consciente tiene cuero para vender y muy barato.

Pero no puede usar la violencia ni insistir para que la Humanidad Mecánica lo compre, porque esto va en contra de la ley que dice que el Hombre fue creado como un organismo capaz de desarrollo propio.

Adviértase —un organismo capaz de desarrollo propio.

Obligarlo sería por lo tanto ir en contra de las leyes esotéricas que se refieren al Hombre y su significado.

Estaría obligado a desarrollarse —y, desde luego, no podría desarrollarse en absoluto— ni siquiera en sus comuniones intimas y significantes, digamos, con las estrellas y el mar —a no ser que le fuera permitido y oficialmente aprobado —.

Todo lo que es verdadero en un hombre o en una mujer solo puede crecer por medio de su propia voluntad, su propio sentimiento, su propia comprensión, su propio consentimiento, su propia percepción interna de que tal cosa es así.

Ahora bien, las impresiones provenientes de fuera por la vía de los sentidos caen en los rollos de fonógrafo de los centros y se registran allí.

A estos rollos les crece una nueva piel cuando están repletos, empero lo subyacente existe siempre y puede expresarse, solo que esta casi por completo en la oscuridad —esto es, es inconsciente—.

Son rollos realmente cuadri-dimensionales.


Daremos un sencillo ejemplo de uno de los "lados oscuros" de sí.

Cada uno de ustedes canta sus cantinelas pero no se da cuenta de ello.

El Trabajo dice: "Trate de observar sus cantinelas."

Esto es lo único que dice.

¿Cree usted que no canta cantinelas?

Pruebe otra vez —trate esta vez de observarse a sí mismo; trate de escuchar; trate de reparar en sí mismo; trate de escuchar lo que está diciendo.

¿No acaba de decir que nunca canta?

Debe ser un hombre excepcional.

¿Me dice que lo es?

Pues bien, en este caso, ¿por qué ha venido aquí, donde nadie es excepcional segun el sentido que usted le da?

Le puedo asegurar que usted canta —y, probablemente, canta bien—.

Tal vez cante dos o tres buenas cantinelas en las cuales no repara, de las cuales no es consciente.

Brotan espontáneamente —y quizá sin mucha franqueza—.

En este caso las canta suavemente para si durante todo el día.

Estas son siempre cantinelas negativas.

Surgen de la parte negativa del Centro Emocional —la parte cuya tierra es preciso remover y nivelar para que produzca otra cosecha—.

Ahora bien, las gentes no comprenden como esas cantinelas, tan a menudo no expresadas francamente, si se entrega uno a ellas por mucho tiempo —tal como la clásica cantinela llamada "Pobre de mí"— no ven que esas cantinelas, tan peligrosas, tan dulces y tan inútiles, reinfectan constantemente su estado interior.

Lo arroban hasta las lagrimas —sí, pero no solo eso— le extraen su fuerza.

Es sabido que todas las emociones negativas extraen la fuerza del hombre.

Nos ensenaron en los primeros días que el constante abandono a los estados negativos, a la auto-compasión, a las quejas, a las antipatías, al complacerse en la desdicha, al entregarse a la bella arte de discrepar, y a todo el resto, equivale a cortarse una arteria de la muñeca y dejar manar la sangre todo el día —y luego sentirse desdichado.

Ahora bien, las cosas existen y ejercen su poder sobre nosotros por no tener exactamente conciencia de ellas.

Cuanto más inconsciente se es de una cosa, mayor es el poder que ejerce sobre nosotros y más mecánica es nuestra conducta.

Llevar una cosa a la luz de la Conciencia es quitarle su poder.

Para ello, es necesaria una larga observación de sí y mucha paciencia consigo mismo.

Observamos —pero no plenamente—.

Una plena observación de si exige mucho tiempo —años— a veces toda una vida.

Habrán oído decir al maestro del señor Ouspensky que este Trabajo, que proviene de una fuente desconocida, puede llamarse Cristianismo Esotérico.

Dijo que si comprendiéramos verdaderamente lo que los Evangelios nos dicen, veríamos que es exactamente lo que el Trabajo dice.

Daré un ejemplo relativo a lo que acabamos de decir acerca del lado oscuro de nosotros y de la necesidad de llegar a ser más conscientes, citando la parábola que dice que el ojo es la lámpara del cuerpo.

Cristo dice:

"La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo es maligno- también tu cuerpo está en tinieblas. Mira pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas. Así que, si todo tu cuerpo está lleno de luz, no teniendo parte alguna de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor."
(Lucas, XI, 34-36.)

Aquí Cristo se refiere claramente a la importancia de "no tener parte alguna en tinieblas" en uno mismo —siendo empleado aquí el termino cuerpo por el cuerpo psicológico.

Ahora bien, actuar mecánicamente es malo y actuar conscientemente no es malo.

Si fuéramos una unidad —esto es, una sola y única cosa— actuaríamos conscientemente.

Pero no somos una unidad sino una pluralidad —una multitud de diferentes "Yoes" que no conocemos, que no observamos.

Estas son las tinieblas.

Así el Trabajo habla tantas veces de dejar entrar ese Rayo de Luz en nuestras tinieblas por medio de la observación de sí.



NOTA SOBRE LA OBSERVACION DE SI

Siempre es necesario en el Trabajo que las cosas sean claras, que las conexiones sean correctas, que se luche contra la imaginación, que se combatan las mentiras y se separe uno de los estados negativos.

Todo puede unirse incorrectamente.

Todo, lo repito, puede conectarse equivocadamente, puede tomarse erróneamente, no comprenderse bien, etc.

Por eso se necesita un esfuerzo de la mente para que las cosas sean más claras.

Advierta su credulidad ante las mentiras casi evidentes.

Repare en la maledicencia y en el efecto que le producen.

Repare en la propaganda.

En suma, advierta cuan fácilmente un hombre, una mujer, suelen ser hipnotizados.

Nuestros centros trabajan casi en las tinieblas.

En consecuencia, las cosas pasan a la "Luna", a la región de oscuridad y error, del mal, y hasta de conexiones monstruosas, al lugar donde toda verdad está ausente, a las supersticiones, al temor que lleva al espanto, donde todo está iluminado a medias y se carece de fuerza para razonar correctamente.

Como hemos visto en el Diagrama-Intervalo, en la parte más baja esta el numero 6144, del cual se dijo brevemente, que en el no existe Tercera Fuerza.

Aquí la Primera Fuerza y la Segunda Fuerza —esto es, la Fuerza Activa y la Fuerza Pasiva, que son opuestas— están más separadas y no es posible ninguna unión correcta de ellas por la vía de una Tercera Fuerza o Fuerza Neutralizante.

Por lo tanto cabe deducir que esta es la región de las mayores improbabilidades donde nada tiene significado alguno y todo está en el caos.

Ahora bien, tal como lo ensena el Trabajo, es necesario decir a veces: "Yo puedo trabajar".

Decirse a sí mismo: "YO PUEDO TRABAJAR", conviene hacerlo y produce un pequeño choque.

Ahuyenta a los furtivos y negativos "Yoes" que suelen entrar por lugares desguarnecidos.

Desde luego, si fuéramos propiamente conscientes, si en nosotros no hubiera "parte alguna en tinieblas", la luz de la Conciencia impediría la llegada de esos "Yoes" mentirosos y desagradables y no habría lugar alguno desguarnecido.

Tal como somos, tenemos muchos lugares faltos de luz que dejan penetrar toda suerte de "Yoes" mal dispuestos que buscan pervertir la "verdad" y nos rodean y atacan todo lo bueno que hay tanto en la Personalidad como en la Esencia.

Esta es una lucha meritoria y en ella es necesario renovar continuamente el sentido de verdad del Trabajo en nuestro pensamiento mas interior, privado, verdadero, casi falto de palabras.

Ahora bien, es preciso comprender que en el Diagrama-Intervalo, a despecho del significado semi físico de los números, un hombre puede caer espiritual, psicológicamente —si— hasta la parte más baja —porque cada diagrama en el Trabajo, si se lo toma literalmente, se refiere en cierto sentido a cosas materiales y, tomándolo psicológicamente, a cosas psicológicas.

Nos ocuparemos ahora de otra Frase-Trabajo:

"Es preciso crearse a sí mismo".

¿Qué es, pues, lo que se debe crear?

Esta es la cuestión crucial.

Responderé brevemente: ante todo, un hombre mecánico, que es una maquina impulsada por la vida externa y sus aconteceres, aun no se ha creado a sí mismo, por más éxitos que haya logrado.

Y segundo, para crearse a sí mismo, es preciso haber creado algo en uno que pueda resistir gradualmente la vida y sus efectos y sea capaz de mantener su equilibrio interior.

Este empieza con alguna forma de verdad en la que se cree y se pone a prueba todos los días.

Hay la verdad-vida y la verdad- Trabajo.

Así se dice:

"Entre usted y la vida debe levantarse el Trabajo".

Este es en realidad el Primer Choque Consciente, llamado el Recuerdo de Si —pero hay muchas otras maneras de definir lo que significa el esfuerzo llamado el choque del Recuerdo de Si—.

La vida nos puede arrastrar, podemos caer bajo su poder, podemos identificarnos con todas las experiencias en la rueda giratoria de los aconteceres de la vida.

Ahora bien, nadie puede crearse a si mismo salvo por medio de un esfuerzo adecuado.

El hombre extravertido es impulsado únicamente por la vida y no se crea a sí mismo.

Su máquina trabaja incorrectamente.

Nunca alcanzara el "Yo" Real en sí mismo ni tampoco lo deseara.

Pero examinemos al hombre que está en la vida y recuerda al mismo tiempo el Trabajo y lo aplica.

Dicho hombre lleva una vida doble.

Y es exactamente ahí donde está el punto de partida.

Tendrá que hacer cierta clase de esfuerzo.

Vera la vida exterior como una cosa y sus efectos sobre él como otra.

Vera las dos simultáneamente.

Este es un esfuerzo correcto, y una de las primeras definiciones del Primer Choque Consciente.

Esta definición está representada por dos flechas.

Es consciente exterior e interiormente.

A un hombre le sucede algo en la vida que lo deprime, digamos, una carta agradable que no llega.

Si es un hombre ordinario, que no trabaja sobre si, su situación es la siguiente.

Esta aplastado por ese evento característico.

Se identifica con la depresión que dicho evento le provoca.

Si dicho hombre está en el Trabajo, percibe su depresión y percibe lo que la causa, percibe a un tiempo la impresión y su depresión y empero no está ni en una ni en la otra.

Así se formula el esfuerzo correcto.

Más para hacerlo debe mantenerse más o menos despierto y no identificarse con los efectos de las impresiones entrantes —esto es, con los diversos eventos con los cuales se topa inevitable e ineludiblemente en todo momento.

Encarar la vida diferentemente no es intentar modificarla sino empezar a percibir los efectos ejercidos por la vida sobre uno mismo y no ser simplemente estos efectos.

Comprender lo que esto significa, es siempre una gran ayuda.

En la vida hay cierto número de aconteceres que siempre se repiten, no solo para una sola persona sino para todas.

En este momento digamos, 60 millones de personas se sienten deprimidos por no haber recibido una carta que esperaban.

Si —y usted es una de ellas, supongamos—.

Así se siente deprimido —y no es tan solo sentirse deprimido, sino que usted es la depresión y la depresión es usted—.

Ahora bien, aquí el esfuerzo correcto radica en percibir la causa y percibir el efecto que ejerce esta causa en uno mismo y estar consciente de ambas.

De este modo se logra un verdadero conocimiento de la maquina humana.

El Trabajo dice que somos maquinas —mientras no nos conozcamos.’

Una maquina no puede conocerse a sí misma.

Pero una maquina-hombre puede llegar a conocerse a sí misma.

En esto radica la diferencia.

Todo esfuerzo correcto estriba en conocer nuestra maquina y en no dejarse llevar siempre, en todo momento, por sus reacciones mecánicas.

Entonces se crea otra cosa en uno mismo.

Algo se forma tras esta maquinaria, a la que ha negado por tanto tiempo, y esto lo lleva eventualmente al "Yo" Real.

Al menos este es el camino.

Somos maquinas porque el "Yo" Real o Amo no nos controla.

En cambio estamos controlados por los eventos de la vida, que penetran en nosotros en la forma de impresiones.

Esto es, no estamos controlados desde el interior, como debiéramos ser, sino desde las cosas exteriores.

Así somos maquinas.

Pero no fuimos hechos para que fuéramos maquinas, sino con la posibilidad de ser maquinas sólo en el caso de no recordarnos.

Esto es, fuimos hechas con la posibilidad de crearnos a nosotros mismos y dejar de ser maquinas.

El punto de partida radica en la observación de la propia maquinaria y la comprensión de que no es "Yo" sino ELLO lo que está actuando en todo momento. La maquina está actuando —o más bien, reaccionando—.

A eso usted lo llama "Yo".

No, es la maquina.

Todo esfuerzo correcto gira en torno de esta cuestión —comprender que lo que se ha tomado como Verdaderamente Uno mismo no lo es sino la maquinaria, la mecanicidad establecida principalmente por la imitación en nuestra vida.

Y que tragedias nos hace sufrir ese error que seguimos cometiendo.

Les recuerdo otra vez lo que dijo el señor Ouspensky.

Pregunto: "¿De qué trata este Trabajo?"

Las gentes respondieron:

"De recordar", y todo lo que sigue.

Hubo muchas respuestas.

¿Cuál era la respuesta?

Dije: "Hacer a Nicoll pasivo".

Estuvo de acuerdo.

Y me imagino que también los demás me dieron la razón por la manera en que me miraron.

Me divierte pensar, que algunos creyeron que este Trabajo y la enseñanza esotérica que lo respalda a lo largo de las edades radicaban simplemente en hacer a "Nicoll" pasivo.

Empero, si se reflexiona, es muy cierto —en mi caso—.

Sí, pero también es cierto en el caso de otra persona.


Ahora bien, el Trabajo constituye una Tercera Fuerza que difiere de la Tercera Fuerza de Vida.

Hemos hablado brevemente del numero 6144 diciendo que con dicho numero la Tercera Fuerza no tiene relación alguna y significa la más amplia separación de los opuestos (ya que nada puede llevarlos a cooperar) y es la región de las mayores improbabilidades.

Sin Tercera Fuerza no puede haber conjunción.

El Trabajo y todo el esoterismo se esfuerzan por la Unidad.

En la parte más alta del Diagrama-Intervalo esta la Unidad del Absoluto.

Ahora bien, se dice que la Tercera Fuerza Viva no puede realizar en nosotros el grado de Unidad representado por el "Yo" Real sino que nos deja en la multiplicidad, pero la Tercera Fuerza del Trabajo lleva a la Unidad.

Así se ve como este Trabajo con la Tercera Fuerza que conduce actúa de un modo invertido y es la antítesis de esa región psicológica señalada por el número 6144.

Si el Trabajo actúa a través de nosotros no descenderemos en el Diagrama-Intervalo contemplado psicológicamente, sino que ascenderemos.

En la parte más alta del Diagrama- Intervalo esta la Unidad absoluta o Dios el Supremo, o la Mayor Significación.

En la parte más baja esta ese estado representado por la cifra 6144 donde todo carece de significación.

Todo esfuerzo correcto radica por lo tanto en acrecentar la Unidad que solo se logra por el acrecentamiento de Conciencia.

Cuanto más irreconciliables son los opuestos en uno mismo, menores serán los significados por los cuales se vive.

La unión de los opuestos concede el mayor significado.

El significado surge de la conjunción y armonización de los opuestos realizada por medio de la fuerza conectante llamada Tercera Fuerza o Fuerza Neutralizante.

Esta Fuerza Neutralizante hace que los dos opuestos hasta entonces antagónicos y hostiles den una vuelta en redondo y se enfrenten y cooperen y produzcan algo, en lugar de estar luchando el uno contra el otro.

Cuando les dije que es preciso llevar el lado en tinieblas —el otro lado de ustedes— ese lado del cual ustedes no tienen conciencia —a la luz de la Conciencia, y no seguir imaginándose que lo que lo admitido por la conciencia es toda su persona, me refería a esta unión de los opuestos en uno mismo— de las contradicciones no reconocidas o aun no percibidas.

Es tanto lo que debemos comprender aquí que no diré otra palabra, a menos de disponer de mucho tiempo.

Empero, en todo ese tiempo el Trabajo nos lo ha explicado en todo lo que dice.

Todo esfuerzo correcto radica en acrecentar la Conciencia —la Conciencia de sí—.

Pero muchas cosas, particularmente los topes, nos lo impiden.

Somos todos ángeles, y cada cual es un diablo, poco más o poco menos.

Nunca nos comportamos mal hacia los otros.

Por supuesto, no.

Sin embargo, ¿no es de extrañar que nuestra Conciencia no alcanza a arrojar luz a ambos lados de un tope para permitirnos ver por nosotros mismos nuestras contradicciones interiores?

Pues bien, no es extraño si se reflexiona que el Hombre fue hecho como organismo auto-desarrollante —esto es, capaz de crearse a sí mismo— y que si el hombre no lo comprende puede descender a la total insensatez representada por la cifra 6144.

Y, si me siguen, la total insensatez equivale a las tinieblas totales.

Así es necesario, como dije al iniciar este comentario, luchar arduamente.

Maurice Nicoll

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