sábado, 2 de junio de 2012

LA IDEA DEL RECUERDO DE SÍ

LA IDEA DEL RECUERDO DE SÍ

¿Por qué al recuerdo de sí siempre se le relaciona con cierto sentido emocional?

Mantenerse erguido en la vida y tener un claro sentido de sí mismo experimentando la vida, y notando las propias reacciones ante ella, sentir que se está viviendo la vida y no que la vida nos está viviendo  -todo ello pertenece a la idea del recuerdo de sí-.

Es tan solo a través del sentimiento de algo superior como uno se puede separar de algo inferior.

Con el recuerdo de sí siempre se relaciona a cierto sentimiento emocional.

Es necesario entrar en cierto estado, desde el cual sea posible observarse a sí mismo.

Entonces conocemos hasta en pequeñísima grado lo que es estar despierto y por contraste conocemos lo que es estar dormido, y por mucho tiempo esta etapa permanece en nosotros de modo tal que conocemos cuándo estamos despiertos y cuándo estamos dormidos.

Entonces llega a ser una cuestión de percepción interior.

¿Qué relación hay entre el silencio y el recuerdo de sí?

Un Maestro dijo: “la seguridad está en la soledad”, y agregó “que nadie se imagine que la soledad radica en vivir solo”.

El Trabajo Psicológico habla de crear el silencio interior en nosotros mismos.

Nos enseña El Trabajo Psicológico a guardar silencio acerca de las cosas que no debemos expresar o que podrían causar daño.

¿En la práctica cómo se transforma el sentimiento de mi mismo?

Ya han oído decir que la única cosa que podemos sacrificar es nuestro sufrimiento.

¿Qué significa el sacrificio?

Sacrificar quiere decir originalmente santificar.

¿Significa ello que es preciso que nuestro sufrimiento sea santo?

No, su significado es mucho más hondo…

Mientras siga identificándome con mi sufrimiento, mientras siga atribuyéndolo a mí mismo, seguiré identificándome con él.

Ahora bien, santificar significa originalmente que se había renunciado a toda conexión personal.

Pertenecía entonces a Dios.

Si prefieren pueden sustituir la palabra “santo” por la palabra “consciente”.

No se llega a estar consciente de una cosa mientras se está identificado con ella.

Tener realmente conciencia de una cosa en uno mismo es no estar más identificado con ella.

No ser más ella.

Si tengo conciencia de las formas mecánicas de mi sufrimiento y de mis cargos internos y de mis estados negativos, ya no son más yo.

Me desprendo de ellos, los dejo partir, ya no me siento a mi mismo por medio de ellos.

De resultas de ello, el sentimiento de mi mismo se transformará.

Cada vez que nos recordamos a nosotros mismos en un sentido mecánico recordando nuestras desdichas y sufrimientos, nos parecemos a la mujer de Lot.

Miramos hacia donde no debemos mirar, miramos el pasado y luego nos nutrimos con toda clase de desdichadas memorias que están grabadas en los rollos de las partes negativas de los centros.

Gurdjeff dijo en una oportunidad:

…“Tenemos que aprender a caminar. Para aprender a caminar es preciso tener un buen calzado”…

El recuerdo de sí no significa recordar siempre el sí negativo.

A este respecto les daré una definición de la consideración externa y su significado.

Se dijo en cierta oportunidad que la consideración externa significaba olvidarse a uno mismo y pensar en lo que necesitan los otros, y se agregaba que de esta manera se logran dos resultados.

El primero es que uno puede ayudar, y el segundo es que se puede obtener ayuda.

Pero si piensa realmente en esta cuestión, verá que todo verdadero recuerdo de sí es simplemente olvidarse de sí, olvidarse del sí ordinario, de los comunes “yoes” negativos, de las formas ordinarias de consideración interna, y todo el resto, y tener la certeza de que otro estado de sí existe encima de todo este tumulto personal que tiene lugar a todo lo largo del día en cada uno de ustedes, con lo cual sigue identificándose.

Y cuando El Trabajo dice que tenemos un YO REAL por encima de nosotros, debe comprender que este acto de separarse de la falsa personalidad, deliberadamente y todos los días, está designado para que podamos ponernos en contacto con las primeras huellas del YO REAL que está más allá y que es nuestra verdadera meta.

¿Qué debe hacer el hombre para recordarse a sí mismo?

Si el hombre se da cuenta de que en El Trabajo todas las dificultades provienen del hecho de que no puede recordarse a sí mismo, sabe ya lo que debe hacer.

Debe tratar de recordarse a sí mismo.

Para eso debe luchar contra los pensamientos mecánicos y debe luchar contra la imaginación.

Si lo hace escrupulosamente, con perseverancia, no tardarán  en manifestarse los resultados.

Pero no debe creer que la cosa sea fácil ni que pueda dominar esta técnica inmediatamente.

El recuerdo de sí es un acto que debe basarse en la comprensión del hecho de que no nos recordamos a nosotros mismos, pero que al mismo tiempo podemos recordarnos a nosotros mismos si nos tomamos el trabajo suficiente y lo realizamos bien.

Podemos recordarnos a nosotros mismos a nuestro antojo durante un breve tiempo, pues en cierta medida dominamos nuestros pensamientos.

Y si comenzamos a recordarnos a nosotros mismos, dando a nuestros pensamientos una forma especial, es decir viendo que no nos recordamos a nosotros mismos, que nadie se recuerda a sí mismo, y comprendiendo todo lo que esto quiere decir, eso es lo que nos llevará hacia la conciencia.

Recordaréis que hallamos el punto débil en los muros de nuestra mecanicidad.

Ese punto débil es el hecho de saber que no nos recordamos a nosotros mismos, y comprender que podemos intentar lograrlo.

La práctica del recuerdo de sí va ligada a la observación de uno mismo y a la lucha contra la imaginación.

¿Cuál es el centro que obedece mejor a nuestra voluntad?

Volvamos ahora a la cuestión del trabajo sobre uno mismo, y preguntémonos cuáles son realmente nuestras probabilidades.

-debemos descubrir en nosotros mismos funciones y manifestaciones que podemos en cierta medida dominar, y debemos ejercitar ese poder  tratando de aumentarlo lo más posible.

En las condiciones de la vida moderna tenemos un control mayor sobre nuestros pensamientos; existe por otra parte,  un método especial según el cual podemos trabajar en el desarrollo de nuestra conciencia emplenado el instrumento que obedece mejor a nuestra voluntad, es decir, nuestra mente, o nuestro centro intelectual.

Para comprender mejor lo que voy a deciros, tratad de recordar que no tenemos control alguno sobre nuestra conciencia, poseemos cierto control sobre nuestra manera de pensar en la conciencia, podemos construir nuestros pensamientos de tal manera que conduzcan a la conciencia.

Quiero decir que dando a nuestros pensamientos la orientación que tendrían en un momento de conciencia, podemos atraer la conciencia.

Un estado superior de conciencia se caracteriza por el hecho de tener conciencia de más cosas, de modo que se está más despierto y así es más difícil ser engañado.

Ser más consciente, llegar a estar más despierto, significa que se goza de más luz, y así se percibe más, mental y emocionalmente.

¿Qué se propone crear El Trabajo en nosotros?

Los hombres y las mujeres pegados a la vida son incapaces de distinguirse de la vida.

Son la vida: La vida es en ellos el acontecer.

La vida en una forma de cambiantes eventos llega a nosotros como impresiones y hace que reaccionemos mecánicamente.

Tomamos esta reacción mecánica como yo, como uno mismo.

Nos identificamos con cada suceso, más o menos.

El Trabajo Psicológico se propone crear un lugar consciente o valla o aduana donde podamos estar conscientes de la calidad de las impresiones entrantes y así detectar un evento característico, y cuál será nuestra reacción mecánica a él antes de reaccionar mecánicamente.

Aquí hemos de interferir con nosotros mismos sin peligro alguno  -todo esto pertenece al comienzo de la comprensión y al primer choque consciente.

El Trabajo Psicológico enseña que hay que poner algo entre la recepción de la vida externa en forma de  impresiones-sentido  y la manera en que tomamos dichas impresiones.

Esto es fundamental en el lado práctico del trabajo y debe ser repetido una y otra vez hasta que veamos qué significa el trabajo práctico sobre sí, es decir, la transformación de las impresiones.

Si no interviene la concientidad entre la recepción de impresiones y el efecto que producen sobre nosotros, estamos técnicamente dormidos.

El Trabajo dice que somos máquinas  -mientras no nos conozcamos.

…Una máquina no puede conocerse a sí misma…

Pero una máquina hombre o mujer puede llegar a conocerse a sí misma.

En esto radica la diferencia.

Todo esfuerzo correcto estriba en conocer nuestra máquina y en no dejarse llevar siempre, en todo momento, por sus reacciones mecánicas.

…Entonces se crea otra cosa en uno mismo…

Algo se forma tras esta maquinaria, a la que ha negado por tanto tiempo, y esto lo lleva eventualmente al YO REAL.

…Al menos este es el camino…

Somos máquinas porque el YO REAL no nos controla.

En cambio estamos controlados por los eventos de la vida, que penetran en nosotros en forma de impresiones.

Esto es no estamos controlados desde el interior, como deberíamos ser, sino desde las cosas exteriores.

…Así somos máquinas…

Pero no fuimos hechos para que fuéramos máquinas, sino con la posibilidad de ser máquinas sólo en el caso de no recordarnos.

Esto es, fuimos hechos con la posibilidad de crearnos a nosotros mismos y dejar de ser máquinas.

El punto de partida radica en la observación de la propia maquinaria y la comprensión de que no es yo sino “ello” lo que está actuando en todo momento.

La máquina está actuando  -o más bien, reaccionando-

A eso usted lo llama yo.

NO!... es la máquina.

Todo esfuerzo correcto gira en torno de esta cuestión…

…-comprender que lo que se ha tomado
 como verdaderamente uno mismo…


...NO LO ES...


…sino la maquinaria, la mecanicidad establecida principalmente por la imitación en nuestra vida.

Y qué tragedias nos hace sufrir ese error que seguimos cometiendo.

Maurice Nicoll

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