jueves, 28 de junio de 2012

EL RECUERDO DE SI. PARTE -VII-



EL RECUERDO DE SI. PARTE –VII-

El Trabajo dice que hemos de crearnos a nosotros mismos.

Una idea similar existe en otras enseñanzas, pero la diferencia radica en el hecho que el crearse uno mismo en el sentido del Trabajo significa el crecimiento de ALGO que ya nos está esperando.

En otras palabras, si no hubiera ALGO más grande que nosotros, nada de potencial, nada de no realizado pero con la posibilidad de realización, le sería inútil al Hombre tratar de crearse a sí mismo.

Contemplemos un instante el cuerpo que le fue dado:

¿Acaso podría un hombre crear su cuerpo?

Ahora bien, la última vez que hemos hablado acerca de las cosas que debemos observar, puesto que el Trabajo señala que lo que hemos de observar es que no nos recordamos a nosotros mismos.

Debido a esta razón todo anda mal en el mundo.

Sin embargo nos enseñan que el hombre fue creado para recordarse a sí mismo, y que, al ser educado entre gente dormida, se olvido de sí y absorbió la psicología de la gente dormida.

Por consiguiente hemos de redescubrirnos.

Nos hemos olvidado de nosotros mismos.

Lo que tomamos como nosotros es, de hecho, el crecimiento de la Falsa Personalidad, que se adquiere a causa de la influencia de la vida y así hace que nos alejemos mucho de lo que realmente somos.

Y sin embargo, dominándonos, por así decir, está el Yo Real —esto es, lo que somos realmente y hemos olvidado.

Retomar a este sentimiento de yo es uno de los grandes objetivos de esta enseñanza.

Solo descartando lentamente, capa tras capa, abrigo tras abrigo, aquello que no es nosotros, llegaremos a sentir las vibraciones del Yo Real.

Ahora bien, ninguna persona puede recordarse a sí misma a no ser que comprenda, cada cual segun su propia manera, que a cada momento del día se olvida de sí y de este modo no se   recuerda a sí misma.

Hablando de un aspecto de este grande y multifacético tema del Recuerdo de Si, cabe decir aquí que un hombre, una mujer que no se recuerdan a sí mismos, se identifican con todo lo que les está sucediendo.

Están a la merced de cada cambiante suceso, de cada cambiante pensamiento y sentimiento.

Tal hombre, tal mujer se parecen a un colador lleno de agujeros.

Permiten el escurrimiento.

Su aparato receptivo es casi inútil.

Pierden todo; aun cuando hayan tenido momentáneamente una breve experiencia de un estado más consciente, lo pierden al identificarse al próximo momento con hechos nimios, tal como el haber perdido el botón del cuello o su cartera, etc.

¿No ven lo que esto significa?

Dichas personas no tienen nada que pueda PROTEGERLAS de las influencias de vida y así la vida las penetra y las controla, y son maquinas manejadas por la vida, por las influencias A.

Si un hombre, una mujer estuvieran en un estado de Recuerdo de Si ya no estarían más bajo las influencias A, las influencias de vida, sino que se resistirían a la vida.

Y muchas cosas extrañas les sucederían.

El hombre o la mujer que se recuerda a sí mismo es una persona muy diferente en todo sentido del hombre mecánico o de la mujer mecánica.

Pero es muy difícil recordarse a sí mismo por más de unos pocos segundos, o, digamos, minutos, o quizá, mas tarde, un tiempo más prolongado —o tal vez, eventualmente, en todo momento, a condición de haber pagado el precio.

Intentare ahora transmitirles las ideas de Recuerdo de Si sobre las cuales he estado hablando.

Tal como son al presente la vida se precipita sobre ustedes y nada hay en ustedes capaz de resistirla.

Es necesario construir algo en ustedes que pueda, al menos por breve tiempo, no quedar sumergido por sus pensamientos y sentimientos mecánicos que surgen de la multitud de cosas que se precipitan sobre ustedes.

Una persona puede construir algo que la rodee de tal modo que al cabo de un tiempo pocas cosas o quizás NADA pueda atacarla.

Se lo logra mediante cierta forma de Recuerdo de Si que todos han de descubrir por si mismos porque es diferente en cada caso.

Si una persona no lo tiene en si PERDERÁ FUERZA con cada evento.

En los días de la antigüedad se lo llamaba EL SELLO HERMÉTICO.

Se decía en un antiguo libro que los discípulos se sellaban todas las mañanas.

Y esto, desde luego, significa que deben recordarse a sí mismos a todo lo largo del día.

Pero nos levantamos como quiera que sea, hablando psicológicamente, y en seguida pasamos a ser NEGATIVOS.

Como al presente la mayoría no está muy bien interiorizada sobre este particular hemos de empezar observando de qué modo perdemos fuerza debido a no haber establecido un lugar interior en nosotros capaz de resistir el plano exterior de la vida para que nada penetre sin el consentimiento del plano interior.

Nos enseñan que debemos resistir la vida.

Sí, pero ¿cómo?

Primero, debemos observar como reaccionamos mecánicamente a la vida.

Hemos de resistir los efectos que la vida NOS IMPONE en diferentes momentos y darnos cuenta que si de la manera en que tomamos la vida nada hay en nosotros que pueda gradualmente resistir, ¿cómo podemos esperar crecer internamente y formar con el tiempo un Segundo Cuerpo, tal como es llamado?

El recuerdo de si tiene que ocupar el lugar del identificarse.

Al no identificarse cabe la posibilidad de otra psicología —de otro Cuerpo— el hombre nuevo —la mujer nueva.

Ahora bien, anoten en el pizarrón los Cuatro Estados de Conciencia y recuerden el hecho que las influencias provenientes de los Centros Superiores que pueden ayudarnos —esto es, el Circulo Consciente de la Humanidad— tan solo pueden alcanzamos en el Tercer Estado de Conciencia —a saber, el Recuerdo de Si—.

Es preciso trazar la distinción entre uno mismo y la vida.

Decir: "YO NO SOY LA VIDA."

Pero si una persona está pegada a la vida y su cambiante calidoscopio —esto es, si está gobernada por las influencias A— dicha persona está en el Segundo Estado de Conciencia, que en este Trabajo se llama Sueño.

Dicha persona no puede distinguirse de la vida.

El verdadero propósito de este Trabajo es el de DESPERTAR, y solo a través de la auto-observación y el Recuerdo de Si se puede despertar realmente de la vida.

Pero a menos que un hombre, una mujer, sean capaces de distinguirse de sus acostumbradas y mecánicas reacciones a la vida —esto es, de lo que imaginan ser— no hay posibilidad de despertar fuera de la vida —esto es, fuera de lo que la Psicología Occidental acepta como Conciencia, el así llamado Segundo Estado de Conciencia, controlado por la vida.

En realidad, es un estado de sueño, nuestra vida diaria es sueño.

Traten de notar, en cuanto a la observación de si, donde están ustedes identificados, como no se recuerdan a sí mismos, y cuando, en cuanto les está permitido al presente, se recuerdan a sí mismos.

La mayoría de la gente ha experimentado momentos de Recuerdo de Si una o dos veces en la vida.

Pero ahora debemos trabajar por ellos.

Y una cosa que es preciso notar, con el fin de ponerse en contacto con los Centros Superiores o con el Hombre Superior, es que debemos separarnos de las emociones negativas, y muchas otras cosas que El Trabajo nos enseña en la práctica.

Pero al hacer este Trabajo y no meramente escucharlo nos permite acercarnos a lo que es llamado el "crearse uno mismo", que quiere decir empezar a ponerse en contacto con lo que ya está allí pero con lo cual hemos perdido todo contacto debido a la hipnosis de la vida externa.

Si nada hubiera allí para devenir, luego ¿qué?

Así, esotéricamente, somos llamados SEMILLAS.

Esta idea es fundamental en El Trabajo.

Maurice Nicoll

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