viernes, 29 de junio de 2012

NOTA SOBRE LA CONSIDERACIÓN INTERNA



NOTA SOBRE LA CONSIDERACIÓN INTERNA

¿Cuál es una de las formas más frecuentes de consideración interior?

Una de las formas más frecuentes de consideración interna es pensar en lo que los demás piensan de nosotros, cómo nos tratan, y qué actitud muestran hacia nosotros. Un hombre suele sentir que no le atribuyen bastante valor y esto lo atormenta y hace que sospeche de los otros; ello provoca en él una enorme pérdida de energía y hasta puede desarrollar una actitud desconfiada y hostil.

¿Qué es saldar cuentas?

Una forma de identificación estrechamente relacionada con la consideración interna es la que se llama saldar cuentas. Un hombre empieza a sentir que la gente le debe algo, que merece ser tratado mejor, que merece más recompensas, más reconocimiento y anota todo esto en un libro de cuentas psicológico, cuyas páginas da vuelta continuamente en su mente. Y dicho hombre empieza a compadecerse a tal punto de su suerte que es casi imposible hablarle de cosa alguna sin que se refiera inmediatamente a sus sufrimientos. Todas las cuentas de este género, todos los sentimientos que se refieran a lo que nos debe la gente y a que no debemos nada, tienen inmensas consecuencias psicológicas para el desarrollo interior del hombre.

¿Qué es el perdón?

En el trabajo un hombre sólo puede crecer mediante el perdón a los otros. Es decir, a no ser que salde sus deudas, nada puede crecer en el hombre.

Lo dice la oración del Señor: “Perdónanos nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores”.

El sentimiento de que a uno le deben, el sentimiento de las deudas pone fin a todo. Es contenerse a sí mismo y contener a la otra persona. Ese es el significado interior de la observación de Cristo que se refiere a hacer las paces con nuestros enemigos. ·”Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, en tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado a la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante”. (Mateo, V, 25,26).

Si se exige psicológicamente cada “céntimo” al hombre que le debe algo a uno –es decir, si se obliga a todos a pedir disculpas, a dar cumplida satisfacción y a humillarse, entonces se estará bajo la exigente ley a la que Cristo advierte que es preciso escapar. Es ponerse uno mismo en la cárcel –es decir bajo leyes innecesarias- y no se saldrá de ella mientras no se paguen todas las propias culpas.

Pero hay una ley de misericordia –es decir una influencia más alta que la ley literal de ojo por ojo, que es la ley del hombre violento. Este es el ejemplo de “ponerse a sí mismo bajo nuevas influencias”. Si se desea ponerse bajo las mejores influencias que provienen del reyo de la creación, es preciso comportarse de un modo diferente, tomar todo de un modo diferente –esto es…El Trabajo Psicológico-.

Es preciso ponerse primero bajo las influencias del Trabajo y tratar de obedecerlas. Significa ello que se debe prestar atención al Trabajo y hacerlo. En el Trabajo no se alimentan ni las emociones negativas, ni la consideración interior, ni el hacer cuentas, ni los sentimientos de violencia, ni la envidia, etc.

¿La canción psicológica tiene que ver con la consideración interior?
El Trabajo psicológico se ocupa de lo que una persona es psicológicamente.

Hoy nos referiremos al aspecto del hombre llamado en El Trabajo “Cantar su canción”.

Este es un cantar psicológico, no físico.

Se basa en la consideración interior –hacer las cuentas interiores -Es decir, sentir que a uno le deben y tenerlo bien gravado en la memoria.

A este respecto todos tienen una canción que cantar.

Si se quiere conocer realmente qué clase de cuentas interiores se han hecho a lo largo de la vida, se empieza por observar la típica “canción”.

Cuando en El Trabajo se llama a una persona un “buen cantante”, esto se refiere a la canción que canta.  

A veces la gente canta su canción sin que se la aliente y a veces, después de algunas copas de vino, comienzan a cantar francamente.

Las personas suelen cantar acerca de lo mal que las trataron, de que nunca tuvieron una buena oportunidad, de sus pasadas glorias, de que nadie entiende sus dificultades, que se casaron mal, que sus padres no la comprendieron, que en realidad son buenas personas, que nos las aprecian, que no las comprenden, y así sucesivamente, y esto significa que todos son culpables excepto ellas mismas. Todo esto es hacer cuentas interiores, o más bien es el resultado de hacer cuentas. Esta es una forma de consideración interna.

¿La canción psicológica roba nuestra energía?

Les voy a hacer unas preguntas:
¿Por qué creen que en El Trabajo es necesario hacer todo lo posible para liberarse de las canciones?
¿Por qué es preciso reparar en ellas, expulsarlas de la posición central que ocupan en nuestra vida hasta que sólo canten en escasas ocasiones, con voz débil, y quizá, por último, hacerlas callar para siempre?
Las “canciones psicológicas” nos incapacitan interiormente.
Nos roban nuestra energía.

¿Cómo se sienten las personas que cantan sus canciones?
Se sienten defraudadas, porque les parece que la vida les debe las cosas que nunca fueron capaces de lograr. Las personas sienten que deberían ser más felices y muchas veces piensan que las otras personas parecen más felices. Y las otras personas piensan lo mismo de ellas. Y si bien no cantan su canción abiertamente, tal vez la cantan secretamente para sí.

Sienten una tristeza interior, una sensación de monotonía, una especie de cansancio interior o frustración a cuyo alrededor se amontonan sus pensamientos.

¿Qué es hacer cuentas?

Haré a cada uno de ustedes esta pregunta:
¿Ha observado sus formas típicas de consideración interna?
¿Cree que alguien hubiera podido contestar a su carta más temprano o darle los buenos días? En otras palabras, ¿cree que alguien debería tratarlo de una manera diferente?
Esta forma de consideración interna que es llamada “hacer cuentas”, es ese sentimiento de que los otros le deben algo, de que no es tratado justamente por lo general y que su peculiar excelencia y valor no son apreciados.

¿Cuándo una persona se considera internamente?

Pongamos un ejemplo: Si una persona siempre cree que la ignoran o la tratan mal estará en continuo estado de consideración interna.

¿Qué se precipita en uno al hacer cargos internos?

Se dijo que si se pudiera ver lo que hace a uno violento con otra persona y si se pudiera descubrir mediante la observación la misma cosa en uno mismo, la violencia desparecería.

Quedaría cancelada, tal como lo hace más uno y menos uno. Lo cual equivale en la práctica a nada. Culpara a otro, hacer cargos internos contra él, precipita la violencia.

Ahora bien, en resumen es esto –a saber, si llego a ser consciente de todo y todas las cosas en mí mismo, me es imposible ser violento contra cualquier manifestación desagradable en el otro, porque la veo también en mí mismo. Me vería a mí mismo en los otros, porque la veo también en mí mismo. Me vería a mí mismo en los otros y los otros en mí mismo.

Alcanzaría ese estado de conciencia objetiva.

Se mencionó que la palabra griega traducida por “perdonar” significa cancelar una deuda, remitir, borrar en nuestro libro de cuentas lo que el otro nos adeuda.

No tiene ningún significado sentimental.

Decir que se perdona al otro una injuria o un insulto no es sólo desengañarse sino una forma de arrogancia espiritual. Es como si se pensara que uno podría hacerlo. No, lo único que puede llevarnos a esa condición es un lento desarrollo de la conciencia de lo que está en uno mediante una largo auto-observación, lo cual destruirá la idea favorita de uno mismo, pero nos pondrá en libertad –y también a los otros que hemos encarcelado en nuestro odio y violencia.

¿Cómo puede ser definida la consideración interior?

La consideración interna es definida por una parte como el hacer cargos internos contra los otros.

Se realiza una tarea y se cree que los otros no han hecho otro tanto.

Así se empieza a considerar internamente – aunque no se lo exprese en palabras-.

Los otros no tienen que trabajar tanto como usted. Los otros no consideran lo que ha hecho. Nadie lo aprecia –y así sucesivamente-.

Todo esto tiene su origen en no hacer desde lo que debe hacer desde sí mismo. –en no querer usted mismo hacer lo que usted tiene que hacer.

¿Nos podría dar un ejemplo de consideración interior?

Hablaremos de la consideración interna innecesaria o evitable.

Supongamos que un hombre no discierne su deslealtad, insensibilidad y malignidad. Nunca se ha observado a sí mismo. No ve que la gente le tiene antipatía o lo evita. No ve razón alguna por la cual la gente no lo quiere. Entonces imagina que la gente le tiene injustamente antipatía. Que se comportan injustamente con él. Así se siente agraviado. Esta es consideración interna.

Un hombre que se siente agraviado es un buen ejemplo de consideración interna.

Nunca considera externamente –esto es, se pone en la situación de la otra persona y comprende sus dificultades-. Por el contrario desea poner a todas las personas en su situación, hacer que se den cuenta de sus dificultades –escuchar a tal persona es muy aburrido, en especial si se es médico y uno está obligado a hacerlo-.

Ahora bien, la palabra injusto es, una palabra favorita en la consideración interna. ¿No se da cuenta de ello? ¿No cree en su fuero interno que todo es injusto?

Si es así, posee un inagotable manantial de continua consideración interna y le hará perder fuerzas en todo momento. Quiero decir, cada día será un fracaso desde el punto de vista del trabajo.

Por otra parte, si observa sus formas típicas, de consideración interna y así no se identifica con ellas y se recuerda a sí mismo, comprenderá que sólo usted puede AYUDARSE a sí mismo, y toda la consideración interna y el sentido de injusticia son inútiles y aún peor, dan origen a emociones cotidianas por completo innecesarias.

Pero nadie ha de creer que está libre de consideración interna.

Maurice Nicoll


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