miércoles, 27 de junio de 2012

EL RECUERDO DE SÍ. PARTE -V-



EL RECUERDO DE SI
PARTE V

EL RECUERDO DE SI

Esta noche hablaremos del recuerdo de sí.

Es necesario recordarse a si mismo todos los días, por lo menos una vez.

En los escritos del pasado se hallan muchas descripciones diferentes de esta práctica.

Citare una que se dio hace tres siglos.

Un discípulo pregunta a su maestro como puede llegar "a la vida supe sensual y oír hablar a Dios".


El maestro replica: "Cuando puedas arrojarte en AQUELLO, donde ninguna criatura mora, aunque sea por un instante, entonces oirás hablar a Dios".

El discípulo le pregunto si el lugar donde ninguna criatura moraba, donde nada creado moraba, estaba lejos o cerca.

El maestro dijo: "Esta en ti", y agrego que se lo alcanza haciendo que cese, aunque sea por un solo instante, toda la voluntad y el pensamiento —"cuando aquietes el pensamiento y la voluntad de ti y puedas detener la rueda de la imaginación y los sentidos".

En realidad describe lo que en el Trabajo es llamado recuerdo de sí.

Muchas veces es difícil oír El Trabajo cuando habla en nosotros.

Por lo general estamos tan inmersos en la vida y en los intereses egoístas de diversas clases que no podemos oír al Trabajo.

En el ejemplo que acabamos de dar el discípulo pregunta cómo puede llegar "al estado super sensual y oír hablar a Dios".

Significa esto un estado que está por encima de la vida de los sentidos.

¿Han pensado realmente alguna vez que es la vida de los sentidos?

Son todas las preocupaciones diarias, los cuidados, los contactos cotidianos, todo cuanto se ve y se oye, etc. a través de los sentidos.


Uno ve que no hay suficiente alimento, o que las cacerolas y sartenes están gastadas, o que ha perdido el ómnibus, etc.

Todo esto es la vida de los sentidos. !

Uno ve la guerra, el dinero!

Ve que la mesa está rota; ve una carta con malas noticias; ve la enfermedad; ve un terremoto; ve su propia cara.

Todo ello es sensual —es decir, es vida transmitida por los sentidos.

¿Cuántas veces nos hemos sentido trastornados porque la luz eléctrica no anda bien, o a causa de otro ser humano, o porque no podemos comprar lo que deseamos?

Es la vida tal como se experimenta por la vía de los cinco sentidos.

Cabe preguntarse:

"¿Hay acaso otra vida fuera de mis negocios, de mi trabajo, de mis preocupaciones diarias, de mi hogar, mi familia, mi hijo enfermo, mi esto, mi aquello, etc.?"

En otras palabras, uno se pregunta:

"¿Hay acaso otra vida que no sea la vida sensual?"

El esoterismo habla de otra vida.

El Trabajo se refiere a ella.

Es sabido cuantas veces dice el Trabajo que es preciso transformar las impresiones que nos llegan del exterior.

Empero, pegados como estamos a la realidad sensorial que nos domina en todos los instantes y hace de nosotros sus esclavos, no es fácil ver más allá de la particular circunstancia que ejerce su influencia sobre nosotros en un momento dado, como por ejemplo, el haber perdido nuestro boleto o nuestra billetera o la grosería de alguien para con nosotros.

Cuando estamos sumergidos en un particular evento exterior todo parece ser ese evento, ¿no es cierto?

Luego pasa y nos preguntamos qué sucedió.

Recuerdan lo que se dijo una vez — que la vida es una serie de eventos o, si lo prefieren, el tiempo que pasa, hora tras hora, día tras día, está compuesto de una estructura definida de eventos, que se amontonan todo el tiempo en diferentes escalas —es decir, eventos personales, eventos en la familia, eventos locales, eventos nacionales, eventos mundiales, todos en escalas diferentes.

En un libro escrito hará cosa de ocho siglos por alguien que pertenecía a las escuelas Sufí, el autor compara el recuerdo de si con la subida a la superficie del mar y respirar aire.

"Este aire", dice, "es milagroso, y dura todo un día, aún cuando este uno en el fondo del océano".

Cuando se está muy identificado con la vida, el recuerdo de si es muy difícil.

También es difícil cuando nuestra actitud interior hacia El Trabajo es equivocada.

Además, es difícil comprender el recuerdo de si cuando se está identificado consigo mismo.

Cuando se hace, una práctica del recuerdo de si todos los días, se empieza a tener la percepción de la continuidad de toda la vida.

Por otra parte, ello ayuda a advertir cuando se pierde esta continuidad.

Cuando se siente esta continuidad y su perdida, se tiene el objeto del Trabajo en el Centro Emocional.

Ese es el "sabor interior", el punto de partida de la verdadera conciencia de Trabajo.

Maurice Nicoll

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